¿O un hombre a la medida del mundo?
Hay quienes todavía afirman que las mandarinas son un ejemplo supremo de la forma en que dios creó el mundo a la medida del hombre: tan fáciles de pelar, tan fáciles de comer, tan coloridas cuando maduras y tan dulces …
Es esa misma percepción del mundo, aunque menos religiosa y más inocente, la que llevó a mi hijo a preguntarme –fastidiado por las picaduras– para qué existían los mosquitos. Cómo si los mosquitos –o las mandarinas– tuvieran que ser útiles al hombre para justificar su existencia.
La misma inclinación adivino en los ingenieros británicos que publican sus ideas para evitar el cambio climático, ideas que van desde nublar a gran parte del planeta hasta poblarlo de árboles artificiales.
Si el mundo no está hecho a la medida del hombre deberíamos aceptarlo. Y en lugar de cambiarlo, accidentalmente o a propósito, deberíamos cambiar nosotros.
Tal vez –a su manera– mandarinas y mosquitos ya se estén preguntando para qué sirve el hombre.
Monday, August 24th, 2009
Los jugos “Del Valle”, una popular marca mexicana propiedad de Coca-Cola, se iban a empezar a vender en Estados Unidos, al numeroso público latino. Pero la declaración de su contenido no resultó apropiada. Una explicación puede ser la falta de costumbre, ya que en México los legisladores entendieron que jugos y néctares podían exceptuarse de la norma de declarar porcentajes.
Las autoridades estadounidenses detectaron que el néctar de fresa no tenía un 40% de frutilla, como se declaraba, sino sólo un 14 por ciento. Y descubrieron que el néctar de mango no era la sobredosis de vitamina-C que se aseguraba: equivalía sólo al 19 por ciento del requerimiento diario y no al 146%.
La solución fue reetiquetar los envases ya listos para el mercado norteamericano. En México, como dicho, no se hizo nada porque no hace falta declarar nada.
El poder del consumidor, una ONG que toma partido por los clientes en un mercado muchas veces poco transparente, se cansó de alertar acerca de la falta de control sobre jugos y néctares. Pero en este caso, el fabricante optó por el silencio y no hubo explicaciones ni pedidos de disculpas.
¿No es un problema que el mismo grupo empresario, por medio de su fundación FEMSA, financie el nuevo Centro del Agua de América Latina y el Caribe? Entre sus objetivos figura, justamente, analizar la calidad del agua ya no sólo en México sino en toda Latinoamérica.
Tienen socios serios, es cierto, ¿pero tienen credibilidad?
Erico Oller Westerberg
Periodista